Todos vivimos a la orilla de un mar de sangre
aferrados a algo que nos respira
Hay quienes arrojan los desechos de sus miradas
(todo lo que hubiesen preferido no ver)
Cada vez que abrimos los ojos
entendemos por qué nunca quisimos venir
Por una ventana que mira hacia el suelo
veo pasar un barco cargado de violines sin alma
A bordo van personas que no conozco
Me dicen adiós agitando pañuelos que recogen del aire
Me llaman por mi nombre
A gritos piden algo que no quiero ni puedo darles
Quizás desean que los rescate de su no naufragio
Las mujeres de los pescadores
(que del mar saben más que Dios)
me dicen que allí viajan los incoloros
Tal vez yo también vaya a bordo
Hay quienes intentan escapar hacia otras lágrimas
Hacen largas filas frente a un pequeño puesto
donde una anciana desnuda vende flores
y recuerdos de infancias felices
Me dan miedo las gaviotas con ojos de niño
No me dejes aquí
entre desconocidos que se ríen de las cosas que me hacen llorar
Tengo miedo de convertirme en arena
o en gaviota sin ojos o en niño
Me portaré bien:
seré el primero de la clase
el de mejor ortografía
el más veloz